Miles de personas se entregan por unos días a un goce colectivo en el fulgor de una ciudad que parece flotar por encima de las preocupaciones cotidianas de inseguridad, pobreza y corrupción. Bajo el calor perenne del Caribe tiene lugar un baile de máscaras con más de cien años de antigüedad, reflejo de la influencia europea y africana en la historia de esta urbe portuaria. El carnaval sumerge Barranquilla en una embriagadora alegría rodeada de mitos, tradiciones y manifestaciones culturales.















